lunes, 15 de agosto de 2011

Nunca ha sido una chica de esas con un cuerpo de muerte ni de las que él encontraba normalmente en una discoteca al salir un sábado cualquiera por la noche. Pero ella lo prefiere así.
No quiere ser alguien con la que él sólo quiera pasar una noche, de esas que sólo le atraen físicamente, como muchas que pasaron por su cama para irse antes de acabar la noche; tampoco el juguete del que se puede olvidar al ver otro mucho mejor o más bonito. Quiere que la mire a los ojos, como solo él sabe hacerlo, y quiera quedarse a su lado, que recuerde su nombre y su voz... No se gusta a sí misma, pero quiere que él le diga que está equivocada y que sea quien le haga cambiar de opinión. Quiere ser especial y no simplemente una más. Quiere que la quiera tal y como es, gracias a sus pocas virtudes (piensa ella) y a pesar de sus muchos defectos. Quiere ser especial, que la quiera con él para no dejarla ir. Quiere que la eche de menos cuando no esté junto a él.
Es lo que ella siente, eso y mucho más, pero aunque sean cosas que quiere, no son cosas que espere a cambio del amor que siente, que intenta demostrarle y le da.

Una vez, hace mucho tiempo, ella creyó en los príncipes azules y chicos de ensueño, pero dejó de hacerlo. Ya no quiere nada de eso.
Ahora, y desde que le conoció, lo que quiere es estar junto a él. Puede que él sienta lo mismo, tal vez no... Sólo es consciente de lo enamorada que está y de que desea vivir el presente con él, crear un pasado lleno de recuerdos a su lado y piensa en la posibilidad, por mínima que sea, de tener un hueco en su futuro... Un futuro que compartir con él.

Aunque tal vez quiere demasiado y puede que se aferre con más fuerza de la que debe a lo que tiene...
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