Paseaban por un parque, cogidos de la mano.
-¿Sabes qué?
-¿Qué? -él la miró esperando oír algo que le sorprendiera. Ella le devolvió la mirada y sonrió, como una niña ilusionada con algo que contar a los demás, con algo que compartir con una persona especial.
-Mis ojos cambian de color, ¿te habías dado cuenta?
Él no contestó, simplemente continuaba mirándola, a los ojos, como si por mirarlos el color les fuera a cambiar.
-Es verdad. -contestó tras unos segundos- Ahora son verdes, pero ayer los tenías azules y otras veces parecen grises. Debe ser por la luz.
-¿Te gustan? -preguntó ella sin dejar de sonreír. Su cara redonda, su pelo rizado, el brillo de sus ojos y su sonrisa le daban un aspecto dulce y a su vez un tanto infantil para alguien de su edad.
-¿El qué? -él frunció el ceño, como si hubiera perdido el hilo de la conversación.
-Nada.
Ella se rió, le soltó la mano y adelantó para caminar unos pasos por delante de él. Estiró los brazos por detrás de su espalda, se cogió las manos y miró al cielo sin dejar de caminar. Él aceleró el paso para alcanzarla y se puso delante de ella, agarrándola por la cintura.
-¿Qué? -dijo ella mirándole, esbozando ahora una pequeña sonrisa burlona.
-Sí que me gustan. -contestó él mirándola a los ojos y atrayéndola hacia sí.
-¿El qué?
-Tus ojos.
-¿Mis ojos?
-Y tú. -añadió sonriendo.
-Seguro que habrás visto chicas mejores y con ojos más bonitos. -le sacó la lengua y él reaccionó abrazándola con fuerza por la cintura.
-No. -le susurró al oído
-No me lo creo. -dijo ella. Era verdad, no se lo creía. Pero quería que él le hiciera creerlo.
-Te quiero a ti. -respondió él. Dio un paso atrás para mirarla de nuevo a los ojos, pero ella desvió la mirada.
Él subió las manos hasta el pelo de ella, acariciándole. Ella le miró e hizo lo mismo, rodeándole el cuello en un abrazo.
-A mí me gustan tus ojos. -le dijo sonriendo de nuevo.
-A mí también. -contestó ella volviendo a sonreír.
-¿Ah, sí?
-Claro. ¿Sabes por qué?
-No. ¿Por qué?
-Porque gracias a mis ojos puedo ver los tuyos. Y eso me hace feliz.
©
El amor...
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