Por tu culpa he perdido la capacidad de expresar romanticismo. Al no ser tú capaz de expresar tus sentimientos, ahora yo no soy capaz de expresarte abiertamente los míos. Siempre hay en mi cabeza un cúmulo de frases, de expresiones, de cosas que te diría y nunca las saco de ahí, pero ahora mismo necesito hacerlo.
Tengo ganas de volver a verte, de abrazarte, y deseo más que nunca volver a besarte. Valoro cada segundo que he pasado junto a ti y lo seguiré haciendo hasta el fin de mis días. Eres la persona más importante en mi vida, a quien más quiero y quien me demuestra día a día, de una u otra forma, que tengo a alguien por y para quien luchar, además de mí misma.
¿Sabes qué? Muchas veces intento imaginar cómo será seguir adelante y conseguir una vida juntos, pero ya no soy capaz de hacerlo porque la imaginación no me es suficiente. Quiero que sigamos realmente adelante, seguir construyendo contigo paso a paso nuestra relación. No me basta con fantasías, necesito una realidad y me gustaría que tú sintieras lo mismo. Tres años son mucho tiempo, pero no es nada comparado con lo que todavía puede quedarnos por vivir juntos. Tengo tanto que compartir contigo que ni siquiera puedo expresarlo, porque nada de lo que dijera bastaría. Hasta ahora, cada uno de los días que he pasado a tu lado está guardado en mi corazón y él te dibuja cuando no estás, haciéndome recordarte cada momento. Ahora solo siento que quiero estar siempre contigo, contemplando tu sonrisa y sonriendo por ti, viviendo todas las cosas que aún nos quedan por vivir.
Y si se diera el caso en que tuviéramos que decirnos adiós, yo jamás encontraría a quien pudiera compararse contigo, ni tú a alguien que te amase tan sinceramente como lo hago yo, eso lo sabemos los dos. Yo lucho para que quieras seguir a mi lado, aunque sientas que no te demuestro lo suficiente ahora, lo sabes. No quiero perderte por nada del mundo, tenlo siempre presente.
Nuestra relación me ha hecho crecer como persona y madurar más de lo que habría podido imaginar y no la echaré a perder porque eso y tú sois lo que más valoro de mi vida.
Te quiero, mi sol y mis estrellas ♥
martes, 31 de diciembre de 2013
Durante toda mi vida he sido la niña rara: todos me han visto como una chiquilla con gustos musicales extraños, para todos sin sentido; siempre he sido alguien que prefiere quedarse en casa en compañía de un buen libro o un cómic antes quemeterme en una discoteca cuya música nunca me ha gustado. Mis gustos siempre han sido míos, auténticos, y jamás los he cambiado a petición de nadie, por mucho que los demás lo hayan intentado, ni he fingido gustos falsos para agradar a nadie.
¿Acaso eso es malo? ¿Es peor jugar a un juego de ordenador que consumir drogas en medio de la calle? Para mucha gente parece que sí. Mientras los demás niños de mi edad estaban en un parque teniendo su primer contacto con el alcohol o las drogas, yo estaba en mi habitación jugando a la consola que tantas veces mi madre quiso quitarme, leyendo felizmente un cómic que me había costado un mes de ahorros conseguir o uno de esos libros que te regalan cuando tienes 12 años a falta de una idea mejor sobre qué regalarte en Navidad o en tu cumpleaños.
Nunca me he considerado especial, a diferencia de los que me rodean, quienes me dan a entender por medio de su actitud que yo soy alguien a quien ignorar por no compartir su modo de pensar o sus gustos en determinadas cosas. ¿De verdad merecía eso? Es muy duro pensar que eres la "oveja negra" de tu familia y que, por ello, nadie te respeta ni te valora. Me echaba la culpa a mí misma de ello hasta que me di cuenta que el fallo no era yo, sino los demás. ¿Tengo acaso un problema por admirar a una persona que considero inteligente o de escuchar la música por su significado y no sólo por un ritmo? No. El problema no son los gustos o pensamientos individuales, sino la carencia de quienes no los respetan, su mente cerrada, que a mí me ha traído más de un quebradero de cabeza. Yo jamás falto al respeto a nadie por muy decepcionante que me parezca su opinión, ¿por qué sí me lo hacen a mí? No me considero más inteligente que nadie, pero la mayoría de la gente, muchas veces, deja mucho que desear. Parece mentira que siga habiendo tal falta de respeto y de estima en cualquier grupo de personas, incluso en familia. Pero con el tiempo he aprendido a ignorarlo, a no hacer más caso del que se merece cada uno cuando me trata de forma irrespetuosa o menosprecia mis gustos u opiniones.
Tanto derrumbarme me ha hecho fuerte, he sacado las ganas de seguir adelante de una canción siempre que lo he necesitado. La música me ha salvado la vida, mi grupo favorito en concreto; de no haberles escuchado, tal vez ahora seguiría siendo aquella chica de 15 años sin ningún tipo de autoestima y no valoraría lo suficiente a quienes sí me han tenido en cuenta y han estado a mi lado. Siempre estaré en deuda con vosotros.
¿Acaso eso es malo? ¿Es peor jugar a un juego de ordenador que consumir drogas en medio de la calle? Para mucha gente parece que sí. Mientras los demás niños de mi edad estaban en un parque teniendo su primer contacto con el alcohol o las drogas, yo estaba en mi habitación jugando a la consola que tantas veces mi madre quiso quitarme, leyendo felizmente un cómic que me había costado un mes de ahorros conseguir o uno de esos libros que te regalan cuando tienes 12 años a falta de una idea mejor sobre qué regalarte en Navidad o en tu cumpleaños.
Nunca me he considerado especial, a diferencia de los que me rodean, quienes me dan a entender por medio de su actitud que yo soy alguien a quien ignorar por no compartir su modo de pensar o sus gustos en determinadas cosas. ¿De verdad merecía eso? Es muy duro pensar que eres la "oveja negra" de tu familia y que, por ello, nadie te respeta ni te valora. Me echaba la culpa a mí misma de ello hasta que me di cuenta que el fallo no era yo, sino los demás. ¿Tengo acaso un problema por admirar a una persona que considero inteligente o de escuchar la música por su significado y no sólo por un ritmo? No. El problema no son los gustos o pensamientos individuales, sino la carencia de quienes no los respetan, su mente cerrada, que a mí me ha traído más de un quebradero de cabeza. Yo jamás falto al respeto a nadie por muy decepcionante que me parezca su opinión, ¿por qué sí me lo hacen a mí? No me considero más inteligente que nadie, pero la mayoría de la gente, muchas veces, deja mucho que desear. Parece mentira que siga habiendo tal falta de respeto y de estima en cualquier grupo de personas, incluso en familia. Pero con el tiempo he aprendido a ignorarlo, a no hacer más caso del que se merece cada uno cuando me trata de forma irrespetuosa o menosprecia mis gustos u opiniones.
Tanto derrumbarme me ha hecho fuerte, he sacado las ganas de seguir adelante de una canción siempre que lo he necesitado. La música me ha salvado la vida, mi grupo favorito en concreto; de no haberles escuchado, tal vez ahora seguiría siendo aquella chica de 15 años sin ningún tipo de autoestima y no valoraría lo suficiente a quienes sí me han tenido en cuenta y han estado a mi lado. Siempre estaré en deuda con vosotros.
Por esto y por mucho más... Gracias por convertirme en la persona que soy hoy :)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)