Tendrás gente que aprecias a tu lado y te ayudarán a iluminar cualquier tiniebla que cubra tus ojos o tu mente, pero no dependas de ellos, pues ayuda no significa salvación. Tu salvación eres tú mismo, nadie más. ¿Por qué? Tu mejor amigo puede ponerte tantas lámparas como guste delante, pero jamás verás la luz que te quiere mostrar si no abres los ojos tú mismo y nunca podrás andar por el camino que otro te marque si no mueves los pies. Cuando caigas ponte en pie, con o sin la mano de otro, porque, si esperas a que otro te levante, podrías seguir esperando el tiempo suficiente como para perderte y, entonces, la recuperación será mucho más costosa que al principio, cuando te negaste a levantarte sin ayuda.
Si necesitas ayuda, pídela, no te limites a esperarla.